Algo o alguien llama a la puerta ¿Cuál es tu presentimiento?

Esto no es una historia de miedo ni de suspense. Os quiero hablar del instinto, del presentimiento y de la intuición. Aunque muchos los confunden o los tratan por igual, cada definición tiene un concepto diferente.

El instinto puede ser un modelo de conducta y con él demostramos nuestra inteligencia.

¿Qué es el instinto?

Entendemos por instinto aquella conducta producida por un estímulo. Por ejemplo, te has quedado atrapado en una isla desierta y tu instinto te dice que debes mantenerte con vida de la manera que sea. Te buscas la vida para conseguir hidratarte y alimentarte. A esto se le llama instinto de supervivencia o de conservación.

Esta conducta es natural en los animales, en los humanos el concepto es diferente. En una sociedad normal, una mujer embarazada no siente la necesidad de fabricar una cuna a base de paja o ramas como hacen los pájaros, por ejemplo. En los humanos, el instinto surge cuando algo o alguien altera nuestra integridad y debemos buscar la manera de salir airosos.

Actualmente, existe un instinto de supervivencia, desde mi punto de vista muy común. Para que lo entendáis, cuantas personas habréis conocido donde él o ella termina casándose con alguien sólo por su dinero o porque teme a la inestabilidad económica y a la soledad? O ¿cuántas veces hemos dudado de una amistad precisamente por la misma razón?

Hablamos de personas capaces de ponerse un disfraz de persona sensata, persona apasionada, fuerte, segura, y todos los disfraces posibles para convencer a la persona que le proporcionará estabilidad, seguridad y todas las necesidades fundamentales.

Sin embargo, hay que decir que, cualquier prenda (en este caso hablo del disfraz) cuando se usa mucho termina deteriorándose. ¿Esto qué quiere decir? Pues, cuando el envoltorio desaparece, podremos ver su contenido. Lo que ocurre posteriormente lo habréis podido ver o incluso sufrir a nivel personal. Entonces en ese momento surge la intuición.

¿Qué es intuición?

¿Qué ocurre cuando un detective descubre a un criminal? Cuando lo hace a partir de una serie de deducciones sacadas del subconsciente, o bien por los nervios que exterioriza o por una conducta inusual, es que está valiéndose de su intuición policíaca.

Cuando descubrimos a alguien, o bien por casualidad, por motivos claros o porque la persona disfrazada ha bajado la guardia o se ha despreocupado, la luz de “alarma” del que está en el otro lado se enciende. En ese entonces, puede surgir un presentimiento.

¿Qué es presentimiento?

Los presentimientos pueden ser buenos y malos. Cuando alguien invierte en bolsa y ha salido ganando, generalmente está siguiendo su presentimiento. Éste puede definirse también por corazonada o premonición. En algunos casos van fundados porque algo lo ha inducido, naturalmente.

Volviendo al caso de la pareja o de las amistades, cuando se pierde el envoltorio y se descubre la verdad, una persona se siente engañada y decepcionada. Presiente que ha vivido una farsa cuyo final presiente (valga la redundancia) va a ser incierto. Todo depende de la capacidad de razonamiento o de los intereses que pueda haber de por medio.

Llegados a este punto, a veces los humanos se dejan llevar por su instinto animal y termina comportándose como tal en lugar de como persona. El instinto de supervivencia vuelve a estar presente impulsado por el miedo. Ahora los disfraces ya no surgen efecto y aparece la agresividad física, verbal o incluso emocional.

La adaptación a la nueva realidad vuelve a sacar a la luz el instinto de supervivencia. En este caso, la persona descubierta se siente como tal, además de desprotegida y desarmada tratando de buscar todos los argumentos posibles para sobrevivir.

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