La difícil convivencia con personas susceptibles

Tratar con personas susceptibles puede acabar con la paciencia de quien debe lidiar con ellas. A menudo, llegan a desconcertar ya que su carácter suele ser difícil de entender.

El perfil de este tipo de persona es el de alguien que se irrita con facilidad y a menudo tiene una actitud impulsiva. ¿A qué se deben estos rasgos y cómo podemos tratar con personas susceptibles?

El extraño mundo de los susceptibles

Este, llamémosle “defecto”, es un estado incómodo, no solamente para quien lo padece, sino también para quienes lo rodean. Debemos dejar claro que ello no los convierte en peores personas, simplemente las hace más complicadas de entender.

¿Quién no ha tenido que ir con pies de plomo antes de abrir la boca por si acaso se lo toma a la tremenda?

Puede ser tu pareja, un amigo o amiga, un familiar, un compañero de trabajo, un cliente o quien sea. La cuestión es que, si somos capaces de reconocer a un susceptible, deberemos ser prudentes cuando nos expresemos. Ante este tipo de personas conviene siempre, en la medida de lo posible, hablar cara a cara con gestos positivos y hacerse entender.

La charla debe ser tranquila ya que, generalmente estamos ante una persona que se irrita con cierta facilidad. Esto puede deberse a la inseguridad y necesitan encontrar cierto apoyo en el resto. Sin embargo, a su vez, no suelen aceptar consejos. De hecho, se lo piensan y repiensan antes de tomar una decisión o a hacer caso de verdad. Incluso hoy pueden decir que les parece genial y mañana que deben pensarlo porque no lo ven nada claro.

El miedo a cometer errores es fatal para este tipo de personas, mientras que para el resto son experiencias, sin más. Este comportamiento puede conducir a cierta inestabilidad en ocasiones, tanto a nivel profesional como personal. Ser susceptible no es tener un arrebato en un momento puntual, es un estado desagradable que hace que la vida sea más amarga para quien lo padece y para quien lo debe soportar.

Rasgos típicos de las personas susceptibles

Bajo el atuendo de estas personas, también se esconde alguien especialmente débil, frágil y a menudo con la autoestima más bien baja. Esto puede hacerles perder las riendas y el control de su estado, entre otras cosas, porque están casi siempre al acecho y temen a las ofensas.

Además de impulsivas también tienden a ser bastante imprevisibles, lo que puede crear desconfianza a quienes las rodean. A menudo deben hacer un esfuerzo para ofrecer confianza ya que, en primer plano sus cambios rompen los esquemas de cualquiera.

Estos rasgos pueden generar malestar e incluso depresión, ya que muchos no saben reconocer su malestar e irritabilidad en ciertos momentos, lo cual les crea cierta impotencia e incomprensión.

Yo personalmente, estoy rodeada de personas susceptibles y he tenido momentos en los que he llegado a pensar que el problema lo tenía yo por no saber tratar este tipo de personas. Sin embargo, terminas dándote cuenta de la debilidad que se esconde detrás de cada una de ellas si prestas un poco de atención.

Hay quien crece en ese entorno y no saben ser de otra manera, hay quien lo ha ido desarrollando debido al tipo de vida que han llevado y se han perdido en algún momento. Hay quienes tienen su punto de agresividad que no son capaces de reconocer y se comportan como un niño mal criado. Hay quien lo disimula muy bien hasta que estallan y resurge la actitud derrotista. La razón no importa, solo cabe decir que no está de más echarles una mano, si es que se dejan.

Cómo mejorar la convivencia

Hacerles ver que no van por el camino correcto no es fácil por lo que hemos comentado antes. Puede que pienses que hoy has logrado algo imposible, pero piensa que estas personas son cambiantes y, aunque sea inconscientemente, podrán hacerte daño cuando veas que han pasado olímpicamente de tus consejos, pudieron sentirse inspirados un rato, pero a la vuelta han cambiado de opinión. Son seres muy cambiantes e inseguros en el fondo, aunque traten de mostrar lo contrario.

No temas, tendrás que tener mucha paciencia y cuando se equivoquen pregúntales por qué lo han hecho. Hazles meditar al respecto y sé paciente. Con lo de meditar no me refiero a cruzar las piernas y alzar los dedos, me refiero a hacer pensar con profundidad la razón de sus actos. Ir en busca de respuestas para ir conociéndose a sí mismo y, a la vez, reconocer sus defectos y sacar partido de ellos.

Lo que necesitan es estar en calma con las personas con las que se rodean. Les gusta sentirse motivados gracias a las buenas críticas que les inyecta una buena dosis de autoestima, el problema es que también pueden verse superados por su ego a veces, con lo cual deberán aprender a dosificarse.

Antecedentes

Los estudios revelan que las personas susceptibles son aquellas que no han obtenido premios en la infancia cuando algo hacían bien y para ser más duros con ellos, recibían fuertes críticas cuando lo hacían mal o regular. Emocionalmente pueden convertirse en seres muy frágiles ante el miedo al “error”, dañando seriamente la autoestima.

Por lo tanto, este rasgo, podemos decir que proviene de la cuna, convirtiendo a niños débiles en lugar de fuertes y preparados para las futuras frustraciones las cuales no asimilan con normalidad.

Sin embargo, no es una excusa a la cual aferrarse, estas personas pueden cambiar y mejor. ¿Si eres susceptible, te vas a quedar así o morir amargado?

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