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¿Te apetece hacer un kit kat?

No debemos consentir que el trabajo u otras obligaciones se apodere de nuestras vidas. Es necesario tener un espacio de tiempo para resetearnos y buscar inspiración, ponernos las pilas o cualquier cosa que nos favorezca. No hemos nacido para ser adictos a nuestro trabajo o a las obligaciones impuestas por otros, así que, llega el momento de hacer un kit kat.

Disponer de ese tiempo al menos una vez por semana, termina dando sus frutos, siempre y cuando sepas gestionarlo claro. No estamos hablando de irnos de copas para acabar de malas maneras abrazados a la taza del váter a la mañana siguiente. Estamos hablando de Crecer.

Os vamos a contar algunas ideas que puede que os inspiren si no sabéis cómo gestionar ese espacio que os queda libre.

Leer

Leer lo que sea que pueda aportar algo, la prensa, revistas, artículos online… Todo vale si eso atrae tu interés y puede serte útil en una conversación o para poner en práctica, tú eliges lo que te conviene. Pueden ser noticias, deporte, autoayuda, belleza, ciencias, motor y mucho más.

Leer es instructivo y puede ser alentador en el momento menos pensado. Cuantos más datos obtengas mayor capacidad de opinión lograrás.

 

Anímate a ser manitas

Arreglar un grifo que no deja de gotear, poner una lámpara nueva en el techo o arreglar la cisterna, son ejemplos que puedes hacer tú mismo. Ahora tenemos infinidad de tutoriales e información sobre cómo ser un/a manitas en casa. Te ahorrarás un dinero y te generará satisfacción saber que puedes lograrlo.

Escuchar música de tu pasado

Es bueno estar al día sobre la actualidad si no quieres convertirte en un clásico congelado en el tiempo. Aunque, también es bueno volver a escuchar aquellas canciones que te gustaban en el pasado, ya que traen recuerdos y pueden sacarte muchas sonrisas.

Anotar tus perspectivas

Ir anotando los objetivos que deseas alcanzar a corto y a largo plazo, te hace recordar las razones por las que estás aquí. Repásalos cada semana e inconscientemente irás alcanzando poco a poco todo aquello escrito en la lista.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Os suena ¿verdad?

Cuando vamos posponiendo ciertas tareas para otro momento, o bien por una mala gestión de nuestro tiempo o por las pocas ganas que nos quedan, terminamos por sentirnos culpables. Eso nos ha pasado a todo el mundo, el problema surge si actuamos a menudo de esa manera. Terminamos por convertirnos en personas acomodadas y con poca voluntad. Cuando te das cuenta, tienes la casa sin barrer y sin lencería en el cajón para mudarte. Ser constante te hará sentir bien y satisfecho contigo mismo.

La honestidad importa, y mucho

A veces tendemos a dejar pensamientos embotellados para no herir al que tenemos enfrente. Decir lo que piensas encontrando las palabras adecuadas, aunque puede que moleste un poco, generalmente se agradece. Practicar la honestidad de vez en cuando te hace madurar emocionalmente y sirve de lección para otros, los cuales sabrán que pueden confiar en ti gracias a tu sinceridad.

Ayudar a alguien

No hablamos de prestar dinero, que no está la cosa para donaciones, hablamos de saber escuchar e intentar orientar a la persona que te está pidiendo ayuda. Es fácil equivocarse a la hora de tomar una decisión ante un problema que se nos escapa de las manos. Tener a alguien con otra perspectiva puede ayudar mucho más de lo que crees.

Organizar tu espacio

¿Prefieres llegar a casa y verlo todo recogido o tenerlo todo tirado? La respuesta es obvia.

La sensación de bienestar gracias al orden se refleja en las personas mucho más de lo que crees. Llegar a casa, sentarte en el sofá después de un día duro y observar el orden, transmite satisfacción. Ahora solo quieres disfrutar de un buen vino o lo que te apetezca. Así que, dedica un espacio de tiempo cada semana a tener tu casa ordenada, te ahorrarás más de un disgusto y remordimiento de conciencia.

Ama a los que te aman

Eso es indiscutible. Debes agradecer a esas personas que te quieren, además,  demostrarlo de vez en cuando es gratificante para ambos. Déjate de orgullos y aparca el ego. Está bien tener tu espacio vital, pero también hay que ofrecer un poquito de nosotros mismos a esas personas que muestran interés por ti.

¿Estamos de acuerdo? Pues a volver a la tarea 😉

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